Sueño III: La Caída del Espíritu y el Regreso del Águila
Tengo esa sensación de intranquilidad, me pongo de pie y camino por el pasillo sintiendo esa inquietud aumentar.
Mi corazón palpita rápidamente y estoy agitado. Ahora corro por el pasillo que se extiende al infinito y se revuelve en la oscuridad.
Llego a una puerta delineada por la luz del más allá. Miro por el borde y del otro lado, hay un desierto debajo de un cielo nublado; puedo ver a una niña sentada con la mirada en el horizonte donde el desierto se parte y comienza un risco hacia la nada. La niña se pone de pie, golpeo la puerta para llamar su atención, pero apenas dirige el oído.
Da un paso adelante y lentamente otro, da el siguiente y el próximo, hasta correr al horizonte y se lanza al risco con los brazos abiertos.
La puerta se abre de una vez, me apresuro a alcanzarla y me elevo en el viento. No la veo desde las alturas y temo lo peor; mi vista mejora y la encuentro. Mi cuerpo vibra al descender con velocidad.
La niña se sacude desmayada en el aire, logro atraparla con las garras y abro las alas. La niña despierta, sube a mi lomo y me abraza del cuello recostándose en mí. Finalmente nos dirigimos a nuestro destino.
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